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portada de Segunda soledad (1979)

Segunda soledad (1979)

LAS MAREAS

Se instalan entre mi corazón. Son las mareas, son las claras mareas, las profundas y oscuras que me asaltan, todas viven en mí y se despiertan con la noche o el día... quién lo sabe.
Ellas me traen su nombre y la esperanza, o el recuerdo más negro mientras fluyen mis venas. Me habitan de repente pensamientos azules, y sombras que me duelen, y abanicos de angustia... Son las mareas, las mareas que inundan mis minutos de tiempos que murieron y me nacen, de pronto, cuando reina la calma.
Son las claras mareas o las negras mareas...
El flujo y el reflujo de un tiempo que a veces se despierta.

 

 

ELEGÍA BREVE

Acompasadamente, sin ritmos exaltados ni fugas, sin espejos, el tiempo continúa y su caballo corre pasillos que ignoramos hacia la luz que viene. Pero un vistazo atrás, alguna sombra, la luz de una plazuela, pongamos, en febrero, un carrillo de mano, una sonrisa, algún viejo que cruza, una voz, un silencio... nos devuelve a los pasos de un ayer que perdimos, al corazón del agua y a los primeros juegos.
(Hay una pajarita de papel en un libro, una niña de nieve detrás de un padrenuestro.) De nuevo están ahí las viejas esas: enlutadas, ariscas, criticándolo todo; y el obrador de dulces con su aroma de harinas, y un muerto en la memoria y un perro solo y viejo...
Acompasadamente, sin ritmos exaltados ni fugas, sin espejos, el tiempo continúa y su caballo corre alejándose siempre del centro que nos llama.

 

 

SERÁS RECUERDO

Miraré atrás un día y aún te veré lejana en la distancia, ajena a mi dolor, caminando sin prisas.
Ya no tendrá importancia tu paso lento y mío tu silencio y tu mar rompiéndose en mi espalda.
Serás —tan sólo— una mujer perdida en el recuerdo, aunque tu nombre ondee alguna vez al viento de otro nombre.