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sabedlo todos constelaciones gélidas con mil lunas en celo abrieron mis entrañas lentamente y yo bebí el licor de las angustias y amargas soledades tomaron mi morada
vino el amor un día arrojando a la calle mis tristezas dándome luz y sueños y apartando de mí hondas copas donde el dolor se escancia
pero pasó el amor
y todo un río de nubes y de yelos cubrió mi tiempo cruel una mañana
después la soledad curó mis dudas derramó su canción por los caminos y lanzándome puñales y panteras me dolió con sus ritos nuevamente
y quedé en la penumbra hasta que un día un nombre de mujer venga a buscarme