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Estimado curioso [que te asomas aquí]: No estoy muy ducho en esto de las páginas web y, por tanto, carezco de criterio definido sobre la manera más adecuada en que deba presentarme. Lo haré a mi manera; es decir, repasando someramente lo que ha sido de mí desde que un día de enero de 1955, en Talavera de la Reina (Toledo), vi por primera vez la luz, y por primera vez, también, sentí el frío: me cuentan que aquél fue un invierno especialmente crudo, y yo, despreocupado como siempre he sido, venía con lo puesto, o sea, con piel y huesos, y de ello, tampoco sobrado. De mi niñez recuerdo un barrio de casas bajas, con las puertas abiertas; de calles empedradas, de vecinos con nombre y apellidos, y apodos, también, en algún caso. Y recuerdo mi casa; del siglo XIX, con dos plantas: la planta baja, donde residían mis abuelos; y la primera planta, en la que vivía con mis padres y mi hermana y, casi, al final —antes de trasladarnos a la que sería mi segunda residencia—, con mi hermano, que llegó más tarde y no pudo disfrutar de aquella casa que hace mucho que dejó de existir, y siempre tuvo para mí algo de misterioso y de aventura. Asocio mi niñez a aquella casa, y de ésta, al patio en el que podíamos jugar a cualquier hora, rodeados de rosas, geranios, claveles, azucenas, celinda o pericones, que yo regaba con mi abuelo; también de avispas en verano —que nunca nos picaron—, y de inquietas lagartijas que a veces cruzaban como relámpagos delante de nosotros, o tomaban el sol, en quietud mineral, prendidas en la cal de las paredes. Acaso para no perder del todo aquel mundo, comenzase a escribir mis primeros versos cuando rondaba los trece años; después, he continuado, sin llegar a definir con total seguridad los motivos precisos que me mueven a hacerlo. En los cuarenta años que median desde mi primer poema hasta hoy he publicado varios libros —bastantes menos de los que he escrito— y recibido algún premio. Sin otro afán que el de dejar constancia de ellos, aquí los detallo: “Segunda soledad” (Premio Rafael Morales 1978. Publicado en Col. Melibea, del Ayuntamiento de Talavera, 1979) En todo este tiempo, algunos de mis poemas han visto la luz en algunas revistas literarias y me gusta sumar a mi bagaje literario el hecho de haber pertenecido al “Colectivo La Troje”, experiencia editorial que, entre 1980 y 1982, llevamos adelante un grupo de amigos (Antonio Rubio, Alfredo J. Ramos, Sagrario Pinto, Agustín Yanel, y el que suscribe), donde se publicaron tres libros de poemas, uno de relatos y una novela corta. Actualmente, después de trabajar durante treinta años en una entidad bancaria, me dedico a la familia, la literatura y los fogones, y diariamente —por prescripción medica—, “a golpe de calcetín”, mido la distancia que media entre mi casa y el río Alberche —ida y vuelta—, y que cada jornada, sin variación visible, suma nueve kilómetros, o lo que es igual, 1,61 leguas. Estimado curioso (si llegaste hasta aquí, debiera ya decirte “Estimado amigo”), este es mi currículo: mis credenciales. Ahora, si aún quieres conocer algo más de mí, puedes asomarte a estos textos y juzgar por ti mismo. Muchas gracias.
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